El Artesano de la Salud
Ser abuelo estorba
Hace, algunos años conocí el servicio hacia los adultos mayores, desde ese momento el proceso de aprendizaje ha sido vasto, la transmisión de ternuras, de gratitud, de sabiduría acumulada en cuerpos maltrechos, algunos, por las enfermedades es inagotable.
Para los que no quieren ver, les comento que cada una de las enfermedades que nuestros abuelos padecen es el resultado de una vida que, en algunos casos la toma de decisiones fue desfavorable, sin embargo uno de los males que mata muy lentamente, de manera silenciosa, solapada, maliciosa y socarrona es la soledad. Lo más triste es que la mayoría de las veces esa soledad viene de los familiares y para ser mas exactos de los hijos, esos que son el fruto de nosotros mismos, esos hijos por los cuales nos trasnochamos, nos sacamos la comida de la boca, si esos hijos que no perdonan que nos equivoquemos, pero a los cuales nosotros perdonamos todo.
Podemos ser delincuentes convictos y confesos, podemos realizar los mas crueles actos, sin embargo para los padres somos y seremos su mas preciado tesoro, en algunos casos nosotros la descendencia, no somos capaces de dar un “gracias papá” o “gracias mamá” o simplemente gracias viejo.
Mientras muchos seres se pudren en ancianatos, carcomidos por la soledad, la tristeza, el abandono, nosotros invertimos el tiempo en hacer plata para tener peroles que adornen la casa, pero para los viejos no hay tiempo, se les recuerda al final de mes cuando nos cobran la renta del ancianato. Es que ser viejo es sinónimo de estorbo, de perol, de impotencia y de flacidez. Cuando nos sale una cana, evitamos mostrarla por temor a que nos digan que nos estamos poniendo viejos y corremos a buscar el mejor tinte para enmascarar la más noble de las edades, si nos sale una arruga, corremos a l cirujano para que nos la elimine, hemos cambiado la sabiduría por el bisturí.
Hace poco, un buen amigo de setenta y ocho años “se fue”, murió solo, acompañado por un grupo de galenos que con infinito amor, respeto y dignidad lo acompañaron los últimos momentos de su vida, no son de Venezuela estos galenos, sin embargo en esos momentos fueron más familia que su familia natural, dicen que de cáncer murió el viejo, pero yo digo que de soledad, tristeza y amargura, pena moral dirán otros. Estaba solo, la comunidad toda se volcó hacia el difunto y colaboró para pagar los servicios, la alcaldía de ese municipio pago todos los servicio funerarios y… allí en una humilde caja de manera esta una historia, un ser lleno de sabiduría que tenía en sus entrañas el recuerdo doloroso y lacerante de la soledad.
Usted, amigo lector, ha piensa que siempre va a estar joven, viril, vigoroso, membrudo, firme, lleno de salud, pues fíjese que no; el tiempo pasa muy lentamente, no nos damos cuenta y cuando menos se pensamos aparecen los cabellos blancos, los dolores, la piel antes tersa va dando paso a las línea que al profundizarse se convierten en arrugas y en ese momento empezará a recoger los frutos de la semilla sembrada años atrás, y comerá los frutos dulces o amargos, usted elige… piense, pregúntese, ¿ como quiero que sea mi ancianidad?... usted elige.
La Constitución protege a los abuelos, algunos Consejos Municipales emitieron sendos decretos en donde les dan algunos beneficios a los adultos mayores como el pasaje gratis, sin embargo aún existen líneas de transporte que hacen caso omiso a estas decisiones.
Estamos en la alborada de un mundo en donde los seres humanos debemos comprender que nos necesitamos los unos a los otros, y dentro de este mundo existe un exquisito grupo de personas que son sabios, seamos humildes y dejémonos guiar por los jóvenes con sabiduría acumulada
Para sus comentarios me pueden escribir a elartesanodelasalud@cantv.net o escúcheme todos los martes de 2:00 a 4:00 por la Mantellina 99.9 fm si estas en San Cristobal en el estádo Táchira, República Bolivariana de Venezuela
Luis A. Cárdenas
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